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A medida que los
sustratos orgánicos van desapareciendo de los terrenos, como
consecuencia de las pertinaces sequías, estos se van desertizando hasta
quedar convertidos en zonas completamente áridas.
Estas zonas áridas están comúnmente formadas por arena de diversa
granulometría, la cual es susceptible de ser levantada por el viento, en
mayor o menor cuantía, en función de su intensidad y de las
características de la arena, tales como su densidad, forma y tamaño. A
su vez, al ser desplazadas grandes masas de arena a importantes
distancias, éstas van afectando a otros terrenos en principio fértiles.
Las tormentas de arena son propias de las grandes zonas áridas
desertizadas cubiertas de arena seca y caliente, típicas de los
desiertos tales como el Desierto del Sahara en el África septentrional,
el Desierto del Gobi de Mongolia, de las Grandes Llanuras de Norte
América, en Arabia, en el Desierto Taklamakán del noroeste de China,
etc., y tampoco hay que olvidar, en la conquista espacial, las tormentas
existentes en el planeta Marte o las grandes cantidades de polvo de
grafito que cubren la superficie de la Luna.
Las tormentas de arena ejercen un efectos devastadores sobre los
mecanismos de transmisión, sistemas de frenada, sistemas de
comunicaciones, etc., que obliga a los ingenieros e investigadores a
desarrollar protecciones cada vez más eficaces y también a la
realización de ensayos a escala de laboratorio en cámaras de simulación,
con el fin de determinar el grado de resistencia frente a dichas
condiciones atmosféricas extremas.
A este respecto CCI, tras una larga experiencia en la fabricación de
cámaras de ensayos de estanqueidad al polvo y túneles de viento, ha
desarrollado una cámara de simulación de tormentas de arena del
desierto, con control de temperatura, velocidad de viento, composición y
granulometría de la arena, en función de la región geográfica estudiada.
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