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Los ensayos de
aerogeneradores y sus componentes, cobran cada vez una mayor relevancia
en los laboratorios de control de calidad y no es para menos, dado el
crecimiento que esta tecnología captadora de energía limpia está
experimentando en la actualidad.
Es de destacar que el futuro de la energía eólica en el mundo se
encuentra en el mar, cuestión que queda probada por la evolución de los
parques eólicos marinos en los países mas avanzados en el desarrollo de
este tipo de energía, como lo es Dinamarca.
El parque eólico más grande del mundo está situado en el mar,
concretamente en Horns Rev (a 20 Km de las costas de Dinamarca). Está
formado por 80 aerogeneradores que se elevan a 110 m de altura y poseen
una potencia instalada de 160 megawatios.
El objetivo de las autoridades danesas es alcanzar los 6.500 megawatios
instalados en 2030. En toda Europa se aprecia la misma tendencia,
previéndose la instalación de 11 gigawatios antes del 2010, además de
otros 59 más hasta el año 2020 (total 70 Gw de aquí al 2.020).
La mayor parte de los proyectos a corto plazo están previstos en
Alemania y Reino Unido, y buena parte ellos se van a realizar en aguas
profundas, según el CENER. En Holanda, donde alrededor del 70% de la
energía eléctrica que se produce procede de centrales eólicas, están
previstos dos proyectos de parques marinos en el Ijsselmeer, el mar
interior situado en el centro del país.
El problema de los parques eólicos instalados en el mar, radica en que
la corrosión por niebla salina alcanza la máxima virulencia, lo cual
lleva a la necesidad de utilizar materiales y recubrimientos específicos
y a la realización de exhaustivas pruebas de resistencia a la corrosión
en cámaras de ensayos de gran tamaño. Además la formación de hielo en
las palas de los aerogeneradores no solo puede provocar pérdida de
rendimiento, sino también deterioros importantes en los sistemas.
Estos son problemas reales en los aerogeneradores situados en zonas
frías (Mar del Norte, etc.,) debido a la concentración de agua por el
efecto de punto de rocío y al de las salpicaduras provocadas por los
temporales.
Esto lleva a la utilización de materiales orgánicos de alta resistencia
mecánica en elementos giratorios y al empleo de recubrimientos antihielo
en las palas (pinturas con componentes teflonados, etc.,) todo ello como
un problema añadido a los efectos del envejecimiento ambiental
acelerado.
Para garantizar la resistencia a las condiciones ambientales
mencionadas, se utilizan las cámaras de ensayos de corrosión por niebla
salina, las cámaras de formación de hielo y de deshielo, las cámaras de
simulación solar, de estanqueidad de componentes y las cámaras
climáticas combinadas con esfuerzos mecánicos, entre otras.
CCI desarrolla este tipo de cámaras sin limitación de tamaño, tanto de
construcción compacta como de tipo ensamblable mediante paneles
desmontables configurables.
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