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Las cámaras climáticas standard para
aplicaciones convencionales, lo que hacen es reproducir a escala de
laboratorio, diversas condiciones ambientales climatológicas, tanto
naturales como artificiales. La mayoría de los ensayos y las normativas
aplicables, exigen la máxima precisión, reproducibilidad, repetitividad,
estabilidad, homogeneidad, mínimas inercias y máxima velocidad de
recuperación. Cualidades todas ellas que están condicionadas, entre
otros factores termodinámicos y muestrales, por la velocidad de la
recirculación de aire que pasa a través de los intercambiadores, o lo
que es lo mismo, por el volumen de aire intercambiado o número de
renovaciones por unidad de tiempo necesarias para el establecimiento del
feed-back de control/regulación. Esto hace que, cuanto mayor es la
velocidad del aire, mucho mejor es la respuesta del sistema.
Hasta aquí todo entra dentro de la normalidad, de no ser que en muchas
ocasiones no solo es necesario reproducir la temperatura y la humedad,
sino también la velocidad de aire existente en el escenario de
utilización. Es el caso de los televisores, equipos informáticos,
instrumentos científicos ubicados en el interior de cabinas, etc., etc.
en cuyos lugares el aire normalmente se encuentra estático.
Para resolver estas situaciones, CCI desarrolla sistemas climáticos
basados en la tecnología del flujo laminar direccional, el cual
garantiza un alto caudal de intercambio térmico con una mínima velocidad
de aire en movimiento.
CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras climáticas de
simulación bajo condiciones ambientales de flujo laminar, tanto
horizontal como vertical, destinadas a la realización de investigaciones
críticas especialmente sensibles. A este respecto es de destacar que CCI
ha fabricado este tipo de cámaras climáticas para entidades tan
prestigiosas como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
centros tecnológicos relevantes, compañías multinacionales y
universidades diversas.
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