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Para determinar el
grado de resistencia a la corrosión de los metales, es necesario emplear
criterios de ensayo unificados internacionalmente, no solo con el fin de
intercomparar datos y evaluar extrapolaciones entre los resultados
obtenidos en el laboratorio y la exposición a la intemperie, sino
también para poder documentar ante terceros, bajo baremos medibles, la
calidad de los productos.
Para ello es necesario emplear procedimientos de evaluación aplicables
universalmente y amparados por las normas prescritas por los organismos
oficiales de cada país.
Así, y teniendo en cuenta que las atmósferas corrosivas más comunes,
definimos sus conceptos y normativas más usuales, como sigue:
a) Atmósfera urbana:
Se refiere a la
contaminación ambiental existente en los núcleos urbanos, como
consecuencia de la liberación a la atmósfera de gas SO2 procedente de
los combustibles procedentes de los derivados petrolíferos, el cual en
presencia del oxígeno del aire pasa a SO3, que a su vez en presencia de
humedad se ioniza produciendo el Ion sulfúrico responsable de la
corrosión.
Los ensayos de atmósfera urbana, también denominados de ensayos
Kesternich, se realizan en cámaras de pruebas de laboratorio, según
normas DIN 50.018, ISO 3231, ASTM G87, y sus equivalentes.
b) Atmósfera industrial:
Se rige por los mismos
parámetros y normas que las mencionadas para la atmósfera urbana, si
bien podemos encontrar la presencia de otro tipo de vapores ácidos
derivados del nitrógeno y el cloro, tales como los gases nitrosos,
clorhídricos, etc., los cuales configuran la denominada niebla ácida.
c) Atmósfera marina:
La genera el oleaje y
el viento en las zonas del litoral marítimo y está formada por una
disolución de diversas sales en agua, de las cuales el ClNa o sal común,
es la más representativa a efectos del fenómeno electrolítico de la
corrosión.
Los ensayos de corrosión por niebla salina se rigen por una extensa
variedad de normas internacionales, entre las que cabe destacar la norma
ASTM B-117 la cual, por ser la pionera, es el punto de partida de todas
las demás. Se denomina de niebla salina porque en su interior se atomiza
una solución salina de ClNa en agua, a temperatura controlada, en una
proporción aproximada de 35 gr/l, que es la concentración media
existente en el agua de mar que rodea la Tierra, excluido el Mar Muerto,
que posee una salinidad diez veces superior.
La niebla salina puede ser neutra o ácida, en función del pH utilizado.
d) Acción corrosiva de la
humedad:
Esta producida por la
humedad saturada a temperatura controlada, siendo la norma aplicable más
común la DIN 50017 y sus homólogas.
e) Combinación de ciclos
climáticos con acción salina alternativa:
Los ciclos combinados
formados por fases de niebla salina, seguidos de fases de secado a
temperatura controlada y de alta humedad hasta condensación, al igual
que la inmersión alternativa (simulación de oleaje, etc.), son los que
representan más fielmente la realidad.
Existen multitud de normas tanto públicas como privadas, pudiendo
destacar, respectivamente las siguientes:
SAE J2334
UNE-EN ISO 1197-1
NISSAN-NES OM 007/CCT
1-CCT 2/CCT 4, etc.
VDA 621-415
PVW-1210
ASTM G-85-85
PROHESION
Etc., y todas sus homólogas o equivalentes.
En la imagen siguiente se presenta una cámara de ensayos de corrosión
climosalina.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas, Empresa Nacional Siderúrgica, Ministerio
de Defensa, etc.
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