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En contra de muchos tópicos populares,
los motores de automoción no solo se ven afectados por la corrosión
externamente, sino también internamente, pese al “carácter protector”
comúnmente atribuible a los aceites lubricantes y a los combustibles
derivados del petróleo.
A este respecto, podemos decir que los mecanismos desencadenantes de la
corrosión de los motores de automoción son los siguientes:
1.- Corrosión externa:
La corrosión externa está influenciada por los agentes corrosivos
atmosféricos siguientes:
1.1.- La contaminación urbana compuesta esencialmente por los gases CO2
y SO2 procedentes de los combustibles derivados del petróleo, en
presencia de la humedad del aire.
1.2.- La contaminación industrial formada por gases de diversa
naturaleza, los cuales unidos al CO2 y SO2 en presencia de humedad son
los responsables de las nieblas ácidas.
1.3.- La acción oxidativa de la humedad.
1.4.- La niebla salina existente en los litorales marítimos.
2.- Corrosión interna:
La corrosión interna está inducida fundamentalmente por la humedad, bajo
los tres mecanismos de actuación siguientes:
2.1.- Cuando se desconecta el vehículo, el motor caliente comienza a
enfriarse, provocando que la humedad existente en el interior del motor
se condense. Esta humedad hace que se incremente la concentración de
oxígeno existente dentro del sistema de lubricación, derivando
inexorablemente en un incremento notorio del proceso oxidativo.
2.2.- Al combinarse el dióxido de azufre con el agua se produce ácido
sulfúrico altamente corrosivo.
2.3.- La humedad hace que se incremente la viscosidad de los aceites,
disminuyendo consecuentemente sus propiedades lubricantes.
Para determinar la resistencia a la corrosión de los motores de
automoción, se emplean las cámaras de ensayos de corrosión acelerada de
laboratorio, tales como las cámaras de niebla salina, las cámaras de
humedad saturada, y las cámaras Kesternich, las cuales están capacitadas
para reproducir fielmente la contaminación corrosiva de los ambientes
industrial y urbano en condiciones controladas de temperatura y humedad.
Ver imagen adjunta.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de corrosión por niebla salina, cámaras humidostáticas y cámaras de
ensayos Kesternich para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM), Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Empresa Nacional
Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS,
fabricantes de automóviles, etc.
www.cci-calidad.com |