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Después de 40 años tratando diariamente
temas profesionales relacionados con la humedad con todo tipo de
entidades públicas y privadas, desde los más importantes centros de
investigación y universidades, hasta empresas de toda índole, categoría
y actividad, podemos asegurar que existe todavía una gran confusión a la
hora de describir procesos, requerimientos y conceptos relativos a la
acepciones relacionadas con la palabra humedad.
Como expertos en control climático y humedad desde hace casi medio
siglo, todavía nos asombramos cuando recibimos consultas a través de las
cuales nos indican que desean obtener un producto determinado con un 30%
de humedad relativa, cuando en realidad lo que necesitan, o quieren
decir, es que necesitan que su producto posea un 30% en peso de agua,
que es cosa bien distinta.
Como en la mayoría de las ocasiones se trata simplemente de un error
fruto del olvido, por la distancia en el tiempo transcurrido desde que
se estudiaron dichos conceptos elementales, vamos a recordar a los
lectores tres conceptos básicos, sin tener en cuenta reactividades ni
otras cuestiones relacionadas con la química, a saber:
Contenido de humedad, o cantidad de agua existente en sustancias
sólidas, líquidas o gaseosas:
Representa la cantidad de agua, en peso
o en volumen, existente en el producto en condiciones estables de
presión y temperatura.
Humedad relativa del aire:
Representa la capacidad que tiene la
atmósfera para absorber agua, a una determinada temperatura, en relación
con la máxima que puede llegar a tener antes de saturarse. Por eso se la
denomina relativa. Se representa como HR%.
Así, cuando el aire está saturado de humedad, en condiciones térmicas
estables, la humedad relativa es del 100%.
Decimos que en condiciones térmicas
estables, porque manteniendo una misma humedad absoluta en el aire, la
HR% varía sustancialmente en función de la temperatura, es decir: al
subir la temperatura desciende la HR%, y al bajar la temperatura
asciende la HR%.
Humedad absoluta del aire:
Representa la cantidad de agua por
unidad de volumen total de aire, tomándose como unidad de referencia el
metro cúbico, y se expresa en gr/m3.
Cabe finalmente decir que, habida cuenta de que la humedad del aire está
íntimamente ligada a la tensión del vapor del agua, y que a su vez ésta
depende de la presión atmosférica, la altitud juega un papel importante
en los fenómenos relacionados con la vaporización, la cual es
inversamente proporcional a la presión atmosférica, y por tanto influye
en la capacidad de humidificación del aire a temperatura constante.
Para reproducir en el laboratorio todo tipo de experimentos e
investigaciones relacionadas con la humedad, se utilizan las cámaras
climáticas, las cámaras climobáricas y las cámaras de atmósferas
modificadas desarrolladas por CCI, en las cuales se pueden reproducir
concentraciones gaseosas diversas, tanto cualitativa como
cuantitativamente, bajo condiciones ambientales controladas.
En la imagen se presenta una cámara climobárica original CCI, capacitada
para simular variaciones de altitud, concentraciones gaseosas diversas y
funciones climáticas extremas.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de ambientales y de simulación climática para investigación y
control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado
este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima
relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en
la actualidad, tales como el Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), Centro de Energías Renovables (CENER-CIEMAT),
Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), Ministerio de Ciencia y
Tecnología, Universidades, Centros tecnológicos de la red ENAC, AIRBUS,
laboratorios privados y compañías multinacionales diversas.
www.cci-calidad.com |