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Para investigar en el laboratorio la
resistencia a la corrosión de los productos, es imprescindible comenzar
por definir la naturaleza de la corrosividad ambiental existente en las
áreas de riesgo en las cuales desempeñan sus funciones los materiales o
equipamientos en cuestión.
Los ambientes corrosivos más comunes existentes en la superficie de la
Tierra son los siguientes:
-La atmósfera de niebla salina formada por la micronización de
partículas de agua de mar, bajo determinadas condiciones climáticas.
-La contaminación atmosférica existente en las áreas industriales,
formada por gases ionizables de diversa naturaleza (niebla ácida).
-La contaminación ambiental de los núcleos urbanos, en los cuales
predomina la ionización del SO2 y el CO2 en medio húmedo.
-La acción corrosiva de la humedad condensada.
Una vez definidas las mencionadas condiciones ambientales potencialmente
corrosivas, solo queda reproducirlas de forma acelerada a escala de
laboratorio, con el fin de investigar el grado de resistencia de los
productos ante dichas situaciones de riesgo y consecuentemente adoptar
las correspondientes medidas de protección.
Este tipo de ensayos se realizan con las cámaras de ensayos de corrosión
acelerada normalizadas, tales como las cámaras de corrosión por niebla
salina, las cámaras de ácidos y las cámaras de ensayos Kesternich y
humidostáticos, tal como la representada en la imagen siguiente.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica
(ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS,
fabricantes de automóviles, etc.
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