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El hormigón, comúnmente conocido y utilizado desde hace largo tiempo, es
un material compuesto que consta de un elemento aglutinador, formado por
cemento, y un agregado estructural basado en gravilla de granulometría
predeterminada.
El cemento es una mezcla de silicatos y aluminatos cálcicos y cierta
cantidad de cal libre. Se utiliza mortero de cemento, que contiene arena
fina como agregado, el cual puede utilizarse, tanto como compuesto
único, una vez fraguado, o como recubrimiento protector de tuberías de
hierro y acero en sistemas de distribución de agua.
Antiguamente, en las tuberías de cemento se utilizaban agregados de
fibras de amianto y posteriormente asbesto (antiguas uralitas), como
reforzantes, que están prohibidos en la actualidad por su probada
influencia carcinogénica.
Actualmente los nuevos materiales de construcción están formados por
aglutinantes de resinas y fibras diversas confiriendo unas cualidades de
resistencia y ligereza sorprendentes.
El cemento puede deteriorarse por la exposición prolongada a aguas
químicamente activas, ya sea por la disolución de la cal y otros
compuestos solubles, o por la acción química de iones como el cloruro o
el sulfato. Las consecuencias son considerables, dado que pueden
ocasionar su fallo estructural.
A su vez, el cemento contiene diversos metales que pueden disolverse en
el agua cuando estos se encuentran en presencia de soluciones
químicamente activas como el agua contaminada por iones ácidos, tales
como el carbónico y el sulfúrico, procedentes de la contaminación
ambiental derivada del uso de los combustibles fósiles.
El potencial electroquímico de estas soluciones ácidas se ha utilizado
específicamente para evaluar la capacidad de disolución del hormigón,
especialmente en áreas urbanas, en las cuales, dadas las ingentes
cantidades de anhídrido carbónico existentes en la atmósfera, el ion
carbónico producido da origen al conocido fenómeno de la carbonatación.
Una manera de frenar el proceso destructivo consistiría en tratar de
aumentar el pH hasta un 8,5 o mayor, o bien estudiar nuevos aglutinantes
y materiales compuestos, que es lo que se está realizando en la
actualidad.
Para ensayar los efectos de la corrosión del hormigón se emplean cámaras
de ensayos de niebla salina.
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