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Dada la liberación a la atmósfera de
cantidades cada vez mayores de gases denominados de efecto invernadero,
como es el caso del CO2, se puede afirmar que la contaminación por gas
carbónico es un fenómeno imparable, no solo fruto de la
industrialización y el consumismo (automóviles, calefacciones,
industrias transformadoras, etc.,) sino también derivada del propio
desarrollo de la vida sobre el planeta; no hay más que efectuar
mediciones de las curvas de presencia de CO2 en lugares públicos a lo
largo de una jornada, para comprobar que los TLVs permisibles por las
normativas de seguridad se superan sistemáticamente.
Aceptada la presencia de inmensas cantidades de CO2 atmosférico, podemos
definir como corrosión por anhídrido carbónico a la producida por el
ácido generado como consecuencia de la liberación a la atmósfera de gas
CO2 procedente de la combustión de los derivados petrolíferos, el cual,
en contacto con el agua o la humedad del aire produce ácido carbónico
(CO2 + H2O = CO3H2), también denominado Trioxocarbonato de hidrógeno, o
Ácido trioxocarbónico, el cual, si bien es considerado de carácter
débil, ejerce un efecto corrosivo de notoria consideración, debido a la
formación de sales carbónicas de los metales involucrados.
Los ensayos de corrosión por anhídrido carbónico se realizan en cámaras
de pruebas de laboratorio conforme a normativas internacionales
vigentes.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión acelerada y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica
(ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS,
fabricantes de automóviles, etc.
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