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Los materiales termocromáticos no son
nada nuevo. Su utilización en el campo de la señalización térmica se
viene utilizando desde hace ya más de una década. El marcaje de
superficies calientes (radiadores, puertas antifuego, motores, etc.),
determinación de puntos de cocción, temperaturas de congelación de
alimentos, o los indicadores térmicos cosidos a las prendas de abrigo,
son algunos ejemplos de aplicaciones implantadas desde hace bastante
tiempo.
En la actualidad, diversos grupos de investigación han encontrado una
nueva aplicación muy interesante para la seguridad en las carreteras,
consistente en el desarrollo de pinturas que cambian de color
reversiblemente con las bajas temperaturas. Así, las líneas de
señalización vial pintadas con este producto, servirían para detectar la
presencia de hielo al cambiar del color blanco al rojo, por ejemplo.
El centro tecnológico de investigación CIDEMCO, ha realizado un estudio
de I+D+I para el Observatorio Químico Industrial perteneciente al
Ministerio de Industria y Energía del Gobierno de España, concerniente a
las aplicaciones de las pinturas termocromáticas.
La cualidad termocromática de las pinturas viene dada por la presencia
de metales pesados en su composición. Cuando se eleva la temperatura la
energía cinética aumenta y provoca que los electrones de los orbitales
periféricos de los átomos sufran una excitación tal que los obliga a
cambiar a niveles superiores y a modificar sus momentos de giro (spin).
Estas alteraciones atómicas tienen como consecuencia una absorción de
energía fotónica procedente de la luz solar.
Esta es la causa por la cual se producen los cambios de color con la
elevación de las temperaturas. Inversamente, cuando los materiales se
enfrían, los desequilibrios electrónicos liberan la energía fotónica
absorbida produciendo de igual modo cambios cromáticos.
Se ha podido constatar que el efecto termocromático también se puede
observar en compuestos orgánicos capaces de liberar parte de sus
electrones tales como los grupos fenol hidróxido, alcoholes de cadena
abierta y compuestos de esteres alcohólicos de ácidos alifáticos
monovalentes; todos ellos muy interesantes para la fabricación de
pinturas.
Es de destacar que este tipo de productos posee una baja estabilidad a
las radiaciones solares, cuestión por la cual es necesario realizar
ensayos de simulación ambiental muy rigurosos para poder formular
productos duraderos.
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
cámaras de ensayos ambientales y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha desarrollado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades
de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, entre los que cabe destacar el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Centro de I+D de la
Fabrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), centros tecnológicos
relevantes, universidades, etc., y por supuesto la compañía CIDEMCO (uno
de los más antiguos clientes de CCI, para el cual ha desarrollado
equipos exclusivos tales como: Solatron MQ, Xenolab 2500, etc.,).
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