|
La corrosión galvánica se produce como
consecuencia del flujo electroquímico producido entre dos metales
dotados de potenciales de oxidación-reducción diferentes, cuando estos
entran en contacto. Estos efectos se ven agravados en presencia de
atmósferas químicamente activas, como por ejemplo el ambiente marino.
Un ejemplo típico de efectos corrosivos repetitivos de corrosión
galvánica lo encontramos en la náutica deportiva, en cuya práctica
diaria es muy común sujetar determinados herrajes de acero inoxidable a
los mástiles de aluminio, aunque estos sean anodizados. Más
significativo aún es la aparición del típico polvo blanco de óxido
alumínico en las zonas contiguas a los remaches de acero inoxidable
aplicados erróneamente sobre dichos mástiles, botavaras, tangones, etc.,
que se reduciría simplemente utilizando remaches de aluminio, incluso
mucho más económicos.
Para realizar este tipo de ensayos en el laboratorio se utilizan las
cámaras de ensayos de corrosión acelerada, en cuyo interior se colocan
las probetas formadas por los metales diferentes íntimamente unidos
mediante sistemas de fijación.
CCI fabrica desde el año 1967 cámaras climáticas de ensayos para el
cumplimiento de todo tipo de normas relacionadas con el control de
calidad del aluminio, sus aleaciones y sus recubrimientos.
En su larga trayectoria, CCI ha suministrado cámaras de ensayos de
corrosión a los más prestigiosos centros de investigación,
universidades, laboratorios diversos, empresas públicas y privadas,
etc., entre los cuales destaca por su relevancia el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas (CENIM), perteneciente al Consejo Superior
de investigaciones científicas (CSIC).
www.cci-calidad.com |