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Cuando los organismos
mueren y quedan enterrados en el sedimento, lo primero que sucede es la
destrucción de la materia orgánica blanda. Si esta es de origen animal
se forma una masa rica en nutrientes que es consumida por las bacterias,
y que ocasionalmente puede dar lugar a la formación de petróleo. Y si es
de origen vegetal forma humus, que bajo ciertas circunstancias puede
llegar a convertirse en carbón.
En casos excepcionales también se conservan esas partes blandas,
habiéndose encontrado insectos perfectamente conservados en resina fósil
de árboles (ámbar), vertebrados en minas de asfalto, o mamuts congelados
bajo la tundra siberiana.
Salvo esas raras excepciones, el proceso de fosilización comienza a
partir de la desaparición de las partes blandas y el relleno de los
huecos por el sedimento circundante. En ese momento empiezan a
producirse una serie de transformaciones químicas que poco a poco van
sustituyendo los compuestos orgánicos de esos restos por minerales.
Las partes duras como los huesos y conchas sufren un proceso de
mineralización por intercambio y aporte de sustancias químicas con el
sedimento que los contiene, estos procesos pueden ser muy variados, pero
los principales son: Carbonatación, Silicificación, Piritización,
Fosfatación y Carbonificación.
A todos estos procesos hay que añadir la acción de los efectos
meteorológicos a lo largo del tiempo, como por ejemplo los cambios
térmicos, que pueden pasar desde las altas temperaturas de origen
volcánico, hasta la congelación criogénica, la lluvia alternativa y la
humedad, la presión atmosférica, la presencia de gases de origen
volcánico, agua de mar, etc., etc.
Cuando las partes duras quedan en la superficie, se produce el proceso
erosivo de intemperización o meteorización, que también es un aspecto a
tener en cuenta en la investigación paleontológica.
Para poder investigar estos procesos a escala de laboratorio CCI ha
desarrollado una cámara denominada METEOTRON capaz de simular las
condiciones ambientales responsables de los procesos mencionados, tales
como: Lluvia, viento, altas temperaturas de origen geotérmico,
congelación ultracriogénica, humedad, hielo y deshielo, radiaciones
solares, concentraciones de gases, variaciones barométricas, etc., en
presencia de las sustancias orgánicas e inorgánicas que aconseje el
objetivo de la investigación.
Esta novedosa cámara de investigación está capacitada para realizar
cambios cíclicos repetitivos acelerados, de tal manera que el efecto de
exposición natural de varios años puede ser reproducido en pocos días en
el laboratorio y mediante procedimientos informáticos, extrapolar los
resultados a periodos más largos.
Su aplicación no solo es de interés en el campo de la paleontología,
sino también en mineralogía e investigación multidisciplinar.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras de simulación climática,
entre las que se encuentran las cámaras METEOTRON capaces de reproducir
de forma artificial las condiciones ambientales favorecedoras de la
fosilización y de la erosión.
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